Quedó en redor, se interrumpió la fiesta:

Y en vez de los aplausos y canciones,

Doquier se oyeron ayes y oraciones.

Duró la tempestad la tarde entera,

Y entre el rugido cóncavo del trueno

Y el estridor de la tormenta fiera,

De los obscuros barrios en el seno

Una voz incesante y lastimera

Exclamaba aterrando al agareno:

«Aláh torna á su grey la faz airada.