Por los jardines se oían,

Y luces se percibían

De los vidrios á través:

Aixa exclamó:—«Ahí le tienes:

»Por suerte no es tan villano

»Que como un perro cristiano

»Venga á tenderse á tus pies.»

Dijo: mas ya no la oía

Moraima, que entrelazados

Sus bellos brazos tenía