Al cuello de Abú-Abdil:
Y el viejo Aly-Athár, que entraba
Detrás del Rey, de su hija
Embebido contemplaba
El arrebato infantil.
Ella, soltando al esposo,
Corrió á los brazos del padre,
Que los abrió cariñoso,
Y olvidando la ocasión
En que se encontraba, en ellos