Pedro de Vargas, Capitán ya viejo,
Frontero en territorio á Alhama junto
Y del país conocedor, espejo
De los cristianos jefes fronterizos,
Dijo, mostrando al Rey sus blancos rizos:
«Mi existencia, Señor, pasé en la guerra.
Y aún no esquivo por débil la batalla,
Ni el viejo corazón que aquí se encierra
Late aún con temor bajo la malla;
Pero conozco bien aquella tierra: