Y graves consejeros que le oyeron,

Sus razones hallando suficientes,

Á su opinión unánimes se unieron:

«De Alhama retirad á vuestras gentes

Y quemadla, Señor,» al Rey dijeron:

Mas Isabel, que los escucha y mira,

Llena exclamó de generosa ira:

«No permita el Señor que se abandone

Prenda de tal valor de esa manera,

Ni que vileza tal nos ocasione