Y de sus frescas aguas adormece;
De la brisa en los pliegues incoloros
Extasiado el espíritu se mece:
Todo reposa allí bajo el imperio
De un oriental incógnito misterio.
Encantada ciudad, cuyas historias
Piden del Rey profeta el arpa de oro;
Sultana del Genil, cuyas memorias
Evoco á solas y en silencio adoro;
Alcázar oriental, de cuyas glorias