Sin alzarte un altar dentro del alma.
¡Tierra de bendición! ¿Quién no te adora?
¡Tierra de amor, en que el placer se anida,
En tus dulces recuerdos se atesora
Toda la gloria de mi inquieta vida!
¿Quién de ti, si te ve, no se enamora?
¿Quién tus noches espléndidas olvida?
Bien hizo el que á tus pies por no perderte
Peleando tenaz buscó la muerte.