Del mar de su aflicción entre las olas.
En silencio abrazados los esposos
Largo espacio quedaron: el exceso
De su dolor en ayes angustiosos
Exhalaba Moraima, mientras preso
Mantenía en sus brazos cariñosos
Á Abú-Abdil: dióla él un tierno beso
De su cariño en la efusión sincera,
Diciéndose los dos de esta manera: