De su sino provoca temerario,

Con el valor del héroe que queda

Por él vencido, pero no humillado:

Es la figura triste de un Monarca

Que obedece al impulso de los astros,

Y, sin poderse defender, sucumbe

De su destino bajo el peso abogado.

No es la robusta encina que se troncha

Del huracán gigante entre los brazos,

Sino la flor que, abriéndose tardía,