El ceñidor de virgen en un lazo.

Quién una trenza de cabellos negros

Ata en el hierro del lanzón dorado,

Habiendo prometido devolverla

Empapada en la sangre del cristiano.

¡Qué de garzotas desordena el viento!

¡Qué de colores y reflejos varios

Ostentan los brillantes escuadrones

En sus móviles grupos ordenados!

Desde las torres de Granada al verlos