Ya de la vega en el confín lejano,
Cintas de oro parecen sus hileras
Del sol heridas por los limpios rayos.
Aquella tarde Abdil de las murallas
De la empinada Loja al pie llegando,
Vió lanzarse cien árabes jinetes
Del su enhiesto peñón como milanos.
Sobre caballo indócil del desierto
Que avanza á modo de león á saltos,
Bajaba á la cabeza de los ciento