Mas por tenaz presentimiento vago.

«¿Quién allí velará?» Se preguntaba

Á sí mismo Aly-Athár. «Si no me engaño,

Aquel es el castillo de Baena,

Pero ausente está de él su castellano.

Si aquella luz fuera señal, seguía

Consigo propio el Musulmán hablando,

Ya hubieran las cristianas atalayas

Con otros á su fuego contestado.

¿Quién velará en Baena?» Así pensaba