Trescientos caballeros: y, apoyados

Los arcabuces en el muro, hubiera

Visto hasta mil peones castellanos,

Que aguardaban las órdenes del hombre

Que estaba en el balcón iluminado.

Hubiera visto luego que otro jefe

Con otros cien jinetes de su bando

Llegaba, y abrazando al que esperaba

Tocaron bota-silla sus soldados.

Todo esto, á poder ver, hubiera visto