Tus rizos de oro y sin piedad cercena,

Para hacerte un dogal, de tus cabellos

La rica y aromática madeja.

¡Llora, madre sin par desventurada!

Ese hijo hermoso á quien con ansia besas

Nació cautivo para ser: su cuello

Tiene ya la señal de la cadena.

¿Por qué uniste tu amor y tu fortuna

De Abú-Abdil á la fortuna adversa?

¿Por qué tu padre te arrancó de Loja,