Á los humanos ojos invisible.

Es el alcázar de Azäel: divino

Palacio transparente y encantado,

De nácar y de hielo cristalino

Entre nieves eternas fabricado.

En él oculta el ángel peregrino

Un sér, aunque mortal, predestinado

Á que con él su porvenir divida

En la terrena y la celeste vida.

En este alcázar níveo, modelo