Trueno rompiendo desgarrado y seco;

¡Ay! repitió la voz desesperada

Que gemía fatídica en Granada.

Á este medroso universal lamento,

De la voz del Señor eco en la tierra,

Desgarró con estrépito violento

Sus entrañas marmóreas la sierra,

Y abrióse el misterioso monumento

Que su cimiento colosal encierra;

Fábrica de materia indestructible,