Oye mi voz que te habla en las tinieblas,
Y verás con placer que todavía
Hay quien contigo de tu mal se duela.
Ven, triste sombra, ven: Dios, compasivo,
Alas me ha dado como á ti, y la lengua
Me ha permitido hablar que hablan las sombras
Para ir á su región y hablar con ellas.
Ven ¡oh Moraima! El universo duerme:
Desciende en una ráfaga á la tierra:
Yo sé que está tu espíritu en la Alhambra