Con ímpetu, delata su impaciencia,
Y algún suspiro, que fugaz exhala,
La realidad de su aflicción revela.
Nadie parece aún: el sol brillante
De un día de temprana primavera
Extiende ya sus purpurinos rayos
Por el verde tapiz de las laderas.
Las cristalinas gotas del rocío,
Que se columpian en la móvil hierba
Mecidas por el aura matutina,