Yacen en sombra.
¿Dónde tus ojos que alumbrar solían
Tus regias salas, imperial señora?
¿Dónde los sones de tus ya olvidadas
Cántigas moras?
¡Ay! muda oprimes en letargo yerto
Los almohadones de tu umbría alcoba:
Sólo tu esclavo te sostiene, sólo
Käel te llora.
Duerme, Moraima, en tu letargo, duerme;