No vuelvas nunca á las amargas horas

Que las vigilias de tu vida aguardan

Tempestüosas.

Duerme y no vayas al salón sombrío,

Donde Aixa escucha de Kaleb á solas

Las de tu padre y de tu esposo aciagas

Negras historias.

Duerme y no vayas: á Kaleb no escuches,

Hija sin padre, sin esposo esposa;

Su voz aterra, su relato eriza: