Circunda el esplendor de la corona.

En medio de un salón prolijamente

Decorado con cúficas labores,

Á estilo de los reyes del Oriente,

Sobre un tapiz de espléndidos colores

Y en trono de marfil, radia su frente

Bajo un dosel de plumas y de flores:

Y, símbolo del mando soberano,

El cetro abarca aún su augusta mano.

Su vista, empero, inmóvil, que no mira,