Aixa, después de lamentarla, quiso

Con pormenores amplios escucharla.

La Madre de Abú-Abdil es una altiva

Matrona, digna de la edad romana,

Que en el momento de sentir las penas

Reflexiona que debe dominarlas.

Entregada á un dolor íntimo y mudo,

Todo el día pasó sola en su estancia;

Pero se dijo al fin: «Si está cautivo,

Pensar debemos en que libre salga.»