Y avisado Kaleb por un esclavo,

Subió de noche al silencioso alcázar,

Donde de oir la desastrosa historia

Le esperaba impaciente la Sultana.

«Habla, Kaleb, le dijo cuando á solas

Se hallaron: cuenta la fatal jornada:

Todo quiero saberlo en esta noche,

Y Aláh, Kaleb, me alumbrará mañana.»

Y he aquí que en el silencio de la noche,

Relatando Kaleb y oyendo Aixa,