Volver, picaron las revueltas reses

Y comenzaron á marchar, creyendo

Ya abandonada nuestra empresa. Ahora

Dispénsame, Sultana, si el desorden

De mi dolor confunde mis palabras,

Porque de mis ideas el tumulto

No las deja mejor brotar del labio.

¡Ay! ¿cómo te diré lo que quisiera

Olvidar para siempre?»—Sofocada

Aquí la voz del Árabe, tomaron