Una pasión que cambia nuestra esencia,

Una pasión que va con nuestra vida,

Que corroe voraz nuestra existencia:

Por cuyo ardiente amor todo se olvida,

El deber, el honor y la conciencia,

El padre tierno y la mujer querida:

Una pasión que forma nuestra suerte,

Nuestra fe, nuestra vida, nuestra muerte.

Y esa pasión preñada de misterios,

De crímenes tal vez é infamias llena,