¡Mísero corazón que nada sabe,

Y de quien solo Dios tiene la llave!

Una carta, un recuerdo ó un suspiro

Hacen en sus instintos y aficiones

Tomar al corazón diverso giro,

Distinta fe, distintas opiniones.

Unas horas de ausencia ó de retiro

Cambian las simpatías en pasiones,

Y un dulce y solitario pensamiento

Da á una pasión volcánica alimento.