Equivoca el Edén con el Averno
Y el milagro real con el hechizo!
¡Mísero corazón que diviniza
Todo lo que es como él polvo y ceniza!
¿Quién dijo: «no lo haré» que no lo hiciera,
Ni quién «no lo amaré» que no lo amara?
¿Quién hubo que por ver no se perdiera,
Ni quién que por burlar no se burlara?
¿Qué afición no empezó débil quimera
Y no acabó pasión que avasallara?