Aparece y se extingue en una hora:
En ningún sér está y en todos cabe;
Los poetas le cantan y le cuentan:
Los pueblos le maldicen y lamentan.
Dios, sin embargo, dámosle no pudo
Como pasión desoladora y fiera,
Sino de la tristeza para escudo,
De esperanza y de fe como bandera.
Dios no creó el amor torpe y sañudo
Que desola, emponzoña y desespera,