III
Era la hora en que expirando el día,
Con la sombra al luchar breves momentos,
Entre la luz crepuscular envía
Al corazón mortal presentimientos
Funestos: esa hora misteriosa
Que al hombre pensador melancolía
Infunde; al criminal remordimientos.
Y al poeta solemne, religiosa
Inspiración y santa poesía;