La media noche al fin cantó el vigía,
Cuando he aquí que del balcón del muro
Lentamente se abrió la celosía;
Hundióse de su cárcel en lo obscuro
Al ver el prisionero que se abría,
Y á poco en la región del aire puro,
De una guzla morisca acompañada,
Se derramó una voz á ella acordada.
Y bien fuera por seña convenida,
Ó por acaso inmeditado fuera,