Su esperanza tal vez está pendiente
En un balcón del torreón de Oriente.
De él su mirada pertinaz no quita,
De su reja teniéndole frontero:
Mas que sorprenda cuidadoso evita
Su mirada el sombrío ballestero,
Cuya curiosidad acaso excita
La vigilia tenaz del prisionero;
Es ya empero la noche bien entrada
Y nada justifica su mirada.