Á los destinos de su raza y vierte
En ella su fatídica influencia,
Triste fanal de asolación y muerte,
De destrucción y deshonor sentencia,
Que con odios sacrílegos divide
De padres y de hijos la existencia,
No es más que la influencia derramada
Por su feroz política? ¿Quién sabe
Si este arcano de sangre y de rencores,
No tiene otro secreto ni otra llave