De su regia ciudad dentro del muro.

Por la primera vez de su existencia

Tembló mirando al tenebroso abismo

De la pasada edad: de su conciencia

El primer grito oyó, y, al fatalismo

Sometido de la árabe creencia,

Cuando á solas se vió consigo mismo,

Vió su regio poder en la agonía

Y que el rostro la suerte le volvía.

Rota la tregua con el Rey cristiano,