No vió sobre el laurel de la victoria
El reflejo del astro de la gloria,
Sino el reflejo torvo y fugitivo
De la hoja de alfanje vengativo.
Comprendió que, en su ausencia, entre la plebe
Germen de rebelión vertido había
La callada traición con soplo aleve:
Y, si hasta entonces escondido y leve,
Cuanto más encubierto más seguro,