al que habla de ellas mal tengo por necio,

falto de corazon y cortesía.

No objeto para mí de menosprecio

son, sinó manantial de poesía:

no obró conmigo mal jamás ninguna,

y debo más de un bien á más de una.

Desde la vírgen que en los cláustros ora

hasta la vil, impúdica ramera

que, enfangada en el vicio, á cada hora

á sí se infama y á su raza entera,