y los hombres detrás, misa durante,
se distraen en mirarlas el cogote;
y como nadie en equilibrio posa,
y es perpétuo el rumor y el desacato
y la desatencion y el movimiento,
es el pensar en Dios difícil cosa,
miéntras pasa una vieja con un plato
pidiendo en alta voz sin miramiento
los cuartos que la rinde cada silla
en que apoya un cristiano su rodilla.