con corazon de obrera trabajadora,

con el trabajo nunca de latir cesa:

y apresurada siempre trás árdua empresa,

hierve como encendida locomotora:

cuando se mueve, asombra; cuando anda, pesa:

respira fuego y humo cual los volcanes,

y estremece la tierra, como si dentro

de ella fuera la raza de los titanes

queriendo de la tierra cambiar el centro.

VI.