Yo idolatro á Valencia por su hermosura,
su luz, su poesía, la donosura
de su gente, sus usos, trajes y aliños;
y de un amor primero con la fé pura,
la doy de hijo y amante los dos cariños.
Pero amo á Barcelona por tiranía
de ley inevitable de mi destino:
Dios condenó al trabajo la vida mia;
morir sobre el trabajo tengo por sino.
Barcelona trabaja... y á su existencia