Tiui linda con los pueblos de Bují, Sagnai y Malinao, teniendo al Este el mar Pacífico. Forman su jurisdicción 4 barrios é igual número de rancherías de monteses llamadas Capantagan, Entilan, Borabod y Labnig. La población de Tiui y sus barrios la forman un total de almas de 8.421, de estas son tributantes 4.190, repartidas en 44 cabecerías.

De los datos estadísticos, resulta que en 1878 se verificaron 84 casamientos, 367 bautizos y 162 inhumaciones.

Hay 4 chinos radicados y 3 europeos, dos de raza blanca y uno de amarilla nacido de padres indios en Madrid. La estadística criminal solo dió un contingente de cuatro individuos.

A las escuelas asisten por término medio de 120 á 130 niños y de 140 á 150 niñas, hablando el español 7 de los primeros y ninguna de las segundas.

Tiui fué erigido como tal pueblo el año 1863 bajo la advocación de San Lorenzo mártir. Antes fué barrio de Malinao, siendo sus primeros pobladores oriundos de Bují y Lagonoi.

Existen en Tiui curiosos restos de fortalezas construídas, en lo antiguo para evitar las piraterías de los moros. Las tradiciones de este pueblo conservarán eternamente en sus memorias los desembarcos piráticos verificados en 1841 y 45. En esta última fecha los moros redujeron á cenizas el primitivo pueblo de Tiui que se encontraba asentado en la misma playa. De aquella escena de destrucción solo quedan algunos restos de la iglesia. También, son fechas memorables en los fastos nefandos de Tiui las de 1857, 1808 y 1849. El cólera y las viruelas causaron en esos años horribles estragos.

Ya hemos dicho que la jurisdicción de Tiui se encuentran rancherías de monteses, y habiéndolas visitado diferentes veces vamos á dar cuenta á nuestros lectores de algunos usos y costumbres de aquellos. Estas rancherías están regidas por magalajes ó sean capitanes que eligen de entre los de su clase. Su forma administrativa con relación al Estado es nula, pues ni pagan contribución ni rinden vasallaje.

Los bautizos entre estas razas son sumamente sencillos: tan luego principia á llorar el recien nacido se va diciendo en voz alta por un individuo de la familia todos los nombres de sus antepasados, y el que se pronuncia en el momento de cesar el llanto, ese es el nombre que llevará el recien nacido. Se dan casos en que el abolengo conocido es corto y el llanto del niño demasiado largo, y en este caso se barajan los nombres á gusto del oficiante.

En los casamientos por el contrario las fórmulas ya son más complicadas y costosas. Se empieza por el pamalaye, ceremonia que consiste en pasar el pretendiente con sus padres y demás parientes á casa de la novia, cuya casa la han cercado de cañas entrelazadas, no dejando más que una entrada obstruida por un bejuco del que pende un bolo ó sea puñal guarnecido de plata. De este bejuco hay que colgar por los visitantes otro puñal de igual riqueza. Con estas armas se corta el bejuco quedando franqueada la entrada. Una vez la comitiva en la casa hacen la pretensión, y si es admitida se concierta entre los padres el purung ó sea el dote que el novio debe pagar. Designado el día de la boda se dirige el novio á la casa de su futura en donde esta se encuentra escondida, procede á su busca, y un nuevo bejuco y un nuevo puñal le indica el sitio donde se encuentra, y una vez en su compañía se presentan ante los convidados y se hace entrega de la dote; después viene la promesa de fidelidad so pena de pagar la mujer duplicadas las cantidades dadas por el marido, y este el perder la mujer y las cantidades entregadas, si es él el que falta. Las cantidades dotales se pagan por el orden que sigue. 1.° El purung ó sea el precio en que se tasa á la mujer; este precio es convencional. 2.° El sincat ó sea el presente que debe llevar á favor de la dote todo convidado á la boda: por el itinaid ó sea por las ceremonias de la boda, y por el pagratas ó sea por la ceremonia de cortar el bejuco que obstruye la habitación donde se esconde la novia. A su vez la madre recibe también cantidades por el Idinara ó sea por los meses que llevó en su vientre á la novia, por el pagpadodo, ó sea el período de la lactancia, y por el gímirod ó sea por sus desvelos y cuidados.

Si la novia no es primogénita tiene también el novio que pagar derechos llamados ilinacad. Concluidos los pagos empieza el pagcaya ó sea la fiesta, y en medio de esta el marido simula un rapto cogiendo á su mujer en brazos y llevándola á su nueva casa.