Además de las cédulas, como recurso para la provincia se establece el impuesto provincial, que consiste en el pago de un peso y medio, satisfecho por trimestres, como la cédula de 9.ª clase; esta contribución, al igual que las cédulas, obliga á todos.

Así, pues, tenemos que el tributante paga tres pesos por contribución directa al Estado y á la provincia, con la obligación de trabajar quince días al año, ó cuatro y medio pesos sin esta carga, proveyéndose de cédula de 6.ª clase. Véase á qué queda reducido el tan decantado aumento, pues si bien aparece un pequeño gravamen, en cambio los cuarenta días de prestación personal redúcense á quince.

CAPÍTULO XVIII.

Último rincón de la Yraya.—Manantial de Borogborocan.—Quipia.—Su historia.—Estadística.—Donsol.—Situación.—Censo civil y eclesiástico.—Azcune y Melliza.—Un buen astillero.—Música y escuela.—De Donsol á Pilar.—Límites.—Caserío.—El remedio cerca del mal.—Censo tributario.—El Catalina.—Partido de Sosogon.—Castilla.—Su fundación, etimología.—Límites y estadística.—Magallanes.—La _María Rosario.—_Restos de un astillero.—Las armas de Castilla.—Estadística.—Bulan.—Seno de Sorsogon.—Límites.—Productos y censo tributario.—Matnog.—Viaje por tierra y por mar de Bulan á Matnog.—Etimologías y estadística.—Bulusan.—Derivación de esta palabra.—Historia y cifras comparativas.—Volcán de Bulusan.—Barrios y población.—El indio y las galleras.

Nos resta conocer del partido de la Yraya los pueblecitos de Quipia, Donsol y Pilar, que según dijimos los encontraríamos al dirigirnos al partido de Sorsogon.

El punto de partida que elegimos para esta última expedición, por la provincia de Albay, fué Guinobatan, en donde nos esperaban los caballos que nos habían de llevar á Quipia.

A pesar de que emprendimos la marcha á las ocho de la mañana, y á esa hora el sol calienta en Filipinas, lo mismo que á las doce, no pasamos gran calor, merced á las espesas tolderías de aquella rica flora. Antes de llegar á la vista de Mauraro hicimos un pequeño descanso en el manantial de Borogborocan. El agua que brota de la misma peña es riquísima.

De Guinobatan á Quipia se invierten cuatro horas. Este pueblo está situado entre aquel y los de Camalit y Donsol.

De las averiguaciones que hemos practicado no hemos podido precisar la etimología de este pueblo.

Tres campanitas colgadas bajo un tinglado de nipa, un centenar de casas tendidas en una colina, media docena de sucios y adormecidos chinos descansando entre los diversos géneros de su especial comercio, tal cual cara bronceada y desaseada asomada á los tapancos viéndonos pasar, con la indiferencia propia de aquella raza, nos indicaron encontrarnos en Quipia. Este pueblo se formó el año 1649. Su administración parroquial corrió á cargo de los franciscanos hasta el año 1696, en cuya época pasó al clero secular. En 1768 se encargó nuevamente aquella orden de su administración, siendo visita del pueblo de Donsol. En 1794, y á virtud de órdenes superiores, volvió al clero secular. Quipia, con sus barrios, tiene 2.386 almas, de las que tributan 1.136. Los datos eclesiásticos sumaron 128 nacimientos, 38 casamientos y 37 defunciones. Asisten á las escuelas unos 100 niños de ambos sexos, no hablando ninguno de ellos el español. Hay radicados 4 europeos y 7 chinos. Su criminalidad registra 3 procesados.