En una de las tiendas, mejor dicho cajones, está nuestro tipo.

Pepay, sentada en el pequeño mostrador, observa á los transeúntes al par que con una mano acaricia un fardo de diversas y pintarrajeadas telas, y con la otra perezosamente da vueltas á un pequeño listón de narra que le sirve de medida.

Parémonos ante aquella tienda.

Estamos frente á frente á Pepay la Sinamayera.

La sinamayera, ó sea vendedora de telas, representa la clase industrial, la clase trabajadora.

Nosotros ya la conocemos de antiguo, así que de antiguo sabemos su historia. La hemos visto crecer y no ignoramos todas las fases por que ha pasado para llegar á ser tendera.

Contemos su historia.

Pepay no conoce á sus padres. Huérfana y niña recuerda haber dado sus primeros pasos, en la caída de una casa grande. Pertenece á lo que se llama la dudosa clase de crianza.

El nacimiento de las crianzas en su generalidad envuelve más de un misterio. La primera bola de morisqueta la hacen en casa respetable, y dan el título de tía á la dueña de ella.

En Filipinas también hay sobrinas.