Los rendimientos que producen al Estado las islas Marianas en todos sus conceptos ascienden á unas 17.000 pesetas.
Los ingresos que se recaudan en las cajas de propios y arbitrios para atender á las perentorias necesidades locales, ascienden á la suma de 10 á 10.500 pesetas.
Los chamorros no conocen el impuesto del tributo, no sucediendo lo mismo con el servicio personal, que casi en su totalidad es redimible, siendo tal concepto la verdadera cantidad positiva que constituye las cajas comunales.
El chamorro está obligado también á formar parte del batallón de Milicias urbanas al servicio de las islas, cubriendo plazas á medida que vacan. Hemos visto maniobrar dicho batallón, y nos ha llamado la atención lo preciso de sus movimientos, siendo cierta la fama que tienen sus individuos de hábiles tiradores; tanto es así, que con sus imperfectos y primitivos fusiles de chispa, salen al campo confiando tanto en su destreza, que generalmente no llevan más munición que el tiro que contiene el cañón del fusil, siendo muy rara la pieza que se escapa, pasando al alcance del plomo; verdad es que el uso de la caza es constante, dándose un ejemplo de fecundidad asombrosa en los venados, de los cuales se mata al cabo del año una cantidad tan exorbitante que apenas se concibe.
El mantenimiento de las islas Marianas cuesta al Erario doscientas mil ochenta y nueve pesetas, que son distribuídas entre personal y material, servicio de las dos expediciones del correo entre Manila y aquellas islas y demás atenciones. Entre los ingresos y los gastos hay una diferencia de ciento ochenta y tres mil ochenta y nueve pesetas, [7] déficit que, á nuestro juicio, se podría, si no hacerlo desaparecer por completo, nivelando las atenciones con los ingresos, reducirlo considerablemente.
El correo, que se hace por casas particulares y que cuesta al Erario 25.000 pesetas al año, según tipo de contrata, es una cantidad que sería negativa tan luego se estudiaran las primeras necesidades de las islas, que son las comunicaciones. Bajo la garantía de los fondos locales y á plazos más ó menos largos, hay muchas compañías norte-americanas que venderían á las islas Marianas un modesto barco que podría ocuparse, no solamente en el servicio del correo, sino que también tener en comunicación Rota, Saipan y Guajan.
El destino permanente de un barco para aquellas regiones, no solamente es una economía, sino que constituye una imprescindible necesidad, que á todos se les ocurre con decirles que las eventualidades y vicisitudes de aquel suelo, en relación con el resto del mundo, está circunscrito á los cuarenta días que forma en dos épocas del año las estadías del barco-correo, el cual al levar anclas echa la llave á aquella prisión, de la cual están sus moradores incomunicados, cerca de once meses, de los doce del año [8].
Si este trabajo se limitara á un expediente justificativo sobre el asunto que nos ocupa, demostraríamos hasta la evidencia la posibilidad de realizarse la adquisición de la nave sin gravar al Erario, como su mantenimiento con solo emplear una mediana inteligencia en su ocupación y viajes.
Para el pequeño movimiento de caudales que originan las islas, creemos se podrían borrar del presupuesto de gastos los sueldos de administrador é interventor de Hacienda, intervención ó administración que dada su poca entidad podían estar asumidas en una dependencia del Gobierno, el que, por estar ocupado por un Coronel, cuando por su importancia debía ser lo más de Capitán, origina los consiguientes gastos de Ayudante mayor, y cuantas cargas traen en pos de sí Gobiernos que se conceptúan de primera clase.
La ciudad de Agaña está clasificada como plaza fuerte, originándose con esto gastos de personal y material que podrían reducirse, sin quitar á aquella población las prerrogativas de corresponder á los saludos que las escasísimas banderas extranjeras pudieran hacer al ponerse á la vista de la que ondea en el pequeño fuerte de Agaña [9].