Bindoy es completamente feliz al lado de Nínay. Veamos en el siguiente capítulo si es ó no posible la felicidad en el indio.
CHAPTER IX
CAPÍTULO IX.
¿Es ó no feliz Ambrosio?
Decía un amigo mío que á ser posible volver á nacer y tener el derecho de petición, pediría á Dios nacer indio, pero indio puro, de sementera. Fundaba su deseo en la observación que había hecho de este país en su larga permanencia en él y en el trato y conocimiento de las costumbres del indio.
Hoy que llevo algunos años en Filipinas y que he pasado muchísimos días estudiándolo, comprendo cuánta razón tenía mi amigo.
Entiéndase, que tanto aquel como yo, nos referimos al indio de campo, no al ilustrado de las ciudades.
Para que no haya duda, voy á describir el tipo tomado del natural.
En mis excursiones por uno de los pintorescos ríos de la contra-costa de Tayabas, que desembocan en el Pacífico, vi deslizarse pesadamente una balsa de cañas, sobre las cuales tranquilamente dormía un indio. A las voces que le dió nuestro timonel, se incorporó lentamente y tras un largo esperezo y un no menos largo resoplido soñoliento, separó con la ayuda del tiquin su rústica embarcación, dejándonos paso en la corriente.
He ahí, dije en mi interior, un ser que respira tranquilidad, salud y bienestar.