* * * * *
Recordando las sentidas estrofas, que la soledad del campo santo inspiraron al malogrado Becquer, volvimos al pueblo.
Aquella noche se verificó el dasalán, ó sea el principio del novenario, en el que si bien se reza, también se cena. Esta suele servirse en algunas casas los nueve días, mas lo general es verificarlo en el cuarto con el nombre de apat na arao, y en el último que se celebra con el de siam na arao.
Hasta que este se lleva á cabo, los parientes del muerto ni comen verduras, ni se bañan. Al quinto día de acaecida la defunción, creen que el muerto se aparece al que duerme en la misma cama del finado. Al sacar el cadáver de la casa, ponen á todos los chicos sentados en la escalera, de forma que el ataúd pase por cima de ellos. De no hacer esto, y no cerrar inmediatamente que sale el féretro todas las ventanas, se cree que pronto entrará en la casa otra muerte.
Con el nombre del lungcasan se celebra el cabo de año, en el que no solamente se cena, sino que en la generalidad de los casos también se baila.
Después del lungcasan, último recuerdo que consagra el vivo al muerto, no quedan ni fechas, ni memorias, ni conmemoraciones, ni marchitas coronas. Solo la iglesia conserva en sus archivos una partida de defunción; la campana un triste eco en la noche de todas las ánimas; la tierra un poco más de lodo, y el enterrador unos trozos de leña, restos de los descarnados brazos de una tosca cruz que carcomió y desunió la inclemencia del tiempo.
CHAPTER XI
CAPÍTULO XI.
Paseo á caballo.—El cocal de las _Angustias.—_La ermita.—La esquila del santuario.—Una alborada en los trópicos.—La niña, el árbol y el crepúsculo.—Una misa en la ermita.—Oración que implora y curiosidad que investiga.—La madre del dolor.—Una cifra y una fecha.—Averiguaciones inútiles.—El matandá de la ermita.—La Casa Real de Cotta.—Las ruinas y la recámara de la muerte.—Estancia en el barrio de Cotta.—Tamayo y Belloc.—Recuerdos.—Horas felices.—Salubridad y riqueza.
—Hermoso cocal es ese—dije á mi buen amigo A… con quien paseaba á caballo una tarde por el pintoresco y agreste camino que conduce al pueblo de Lucban.