Ocupado en registrar escopetas, hacer cartuchos, ordenar apuntes y dar la última mano á las maletas, llegó la mañana del día 1.°, y con ella la animación propia de un pueblo que rompe con su habitual monotonía. A las doce llegaron á caballo frente la casa real, el Gobernadorcillo de Sariaya y principales que nos habían de acompañar. A las cuatro en punto me ofreció el Alcalde un sitio en su coche, y precedido de diez y seis cuadrilleros á caballo, armados de lanzas y seguidos de más de doscientos principales de Sariaya y Tayabas, emprendimos la marcha á los acordes de la música que nos despedía.
Dejamos la calle Real, y tan luego pasamos el amplio pretil del convento, entramos en el sólido puente que se levanta sobre el río Alitao. Este divide la población con Muntingbayan, primer barrio que se encuentra yendo á Sariaya y adonde va afluyendo el vecindario de Tayabas. En dicho barrio, y á la derecha del camino se halla una espaciosa capilla abandonada. La solidez de la obra, toda de magníficos sillares y la amplitud de la nave nos hizo sentir el injustificado estado en que se encuentra aquel edificio que á poca costa podría habilitarse y dársele aplicación.
El camino de Tayabas á Sariaya está en muy buen estado. A uno y otro lado se ven magníficos cocales y extensos terrenos, tanto de secano como de regadío, perfectamente labrados para la siembra de palay.
El cultivo de la tierra mantiene cerca de ella á sus dueños que viven en pintorescas y limpias casitas.
A más del puente de Muntingbayan son muy notables y dignos de citarse en este camino el de Isabel II, levantado sobre el río Iyam—su primera piedra la puso el inolvidable Gobernador, D. José María de la O., el 15 de Marzo de 1852, y la última el 6 de Julio del siguiente año,—el de Urbistondo sobre el río Malaoa y el de D. Francisco de Asís que une las altas rocas entre las que corre el pintoresco cáuce del tortuoso y agreste Domoit. El puente de Urbistondo se terminó el 31 de Julio de 1854, y el de D. Francisco de Asís el 15 de Octubre del mismo año, habiendo entrado en la fábrica de aquel 10.651 sillares de piedra y en la del último 9.967, según se lee en los datos que he recogido de sus planos. Excuso decir, que tanto estas obras como la mayoría de las que se encuentran en la provincia, son hechas bajo la inmediata dirección de los gobernadores con el empleo del trabajo comunal.
A los cuarenta y cinco minutos de marcha, dimos vista al bonito y pintoresco pueblo de Sariaya, en cuyos bantayanes nos esperaba la música, la que nos acompañó hasta el Tribunal provisional.
El trayecto entre Tayabas y Sariaya es de 11 km.
CHAPTER XIII
CAPÍTULO XIII.
Sariaya.—Su situación, límites, historia, productos y estadística.—La iglesia y el convento.—Una modesta cátedra del saber, convertida en un bullicioso templo de Tersípcore.—La mujer de Sariaya.—La dalaga.—El bosquejo, la caricatura y la fotografía.—Más sobre las hijas del país.—Sistema de gobierno femenino.—¿Manda, ú obedece?—La india casada con europeo.—El castila y el marido.—Valor de un calificativo.—Los saludos y el alma de Garibay.—Episodio histórico.