Costumbres.—Fiestas.—El bínyagan.—El unang pag paligo.—El diariuhan.—El labac, el puong y la aniyaya.—El suizan.—El tañido del tambulic.—Inspección del barrio.—La cama del Juez mayor.—Cincuenta y dos días de bailujan.—El buisan.—Los pintacasis.—Juntas y cabildeos.—Triunfó de la Liceria y de la Chananay.—Aliño de un teatro en Tayabas.—El cómico de la legua.—¡Ojo con los empresarios!—Un día de buen comer.—Preparativos de cuaresma.—Lapasan.—El vino en vaso y el coquillo en tabo.—El tapatan mang pasión.—Moros y cristianos.—El sábado de gloria.—El canto del gallo.—Pascuhan.—El hatiran.—Recuerdo de una pregunta.
CAPÍTULO XXII.
La provincia de Tayabas á principios del presente siglo.
CAPÍTULO XXIII.
La provincia de Tayabas en general.—Su descubrimiento.—Su situación.—Creación del obispado de Nueva Cáceres,—Un obispo en el año 1600 y otro en el 1875.—Fray Francisco Gainza.—D. Simón Álvarez.—Padrones de 1754, 1831, 1836 y 1875.—Aumento de población y de riqueza.—Montes y vegas—Aceite de coco.—Caza mayor y menor.—El tabon.—Hierbas y flores olorosas.—Frutos, hortalizas, granos, resinas y caldos.—Minas.—El tayabense psicológicamente considerado.—Costumbres antiguas de los tagalos.—La última cuartilla.—Adiós á Tayabas.—Últimos contornos del Banajao.—La cuna de un hijo.—Confianza en la caridad de Filipinas.
CHAPTER I
CAPÍTULO I.
Adiós á Manila.—El Batea.—El puente de la Convalecencia.—El Pasig.—El recodo de las Beatas.—Santa Ana.—Paco.—Ruinas de San Nicolás.—Canteras de Guadalupe—El Santuario.—Herrera.—Malapadnabató.—Cueva de Doña Jerónima.—Pueblo de Pasig.—Pateros.—Sarambaos.—Río de Antipolo.—Las orillas del Pasig.—Sus recuerdos.—Sus fiestas.—Antaño y hogaño.—M. Le-Gentil y otros autores. Conocimientos del país.—Barra de Napindan.—El capitán del Batea.—Almuerzo en el vapor.—Bertita.—Locuacidad y mutismo.—Alhajeros ambulantes.—Laguna de Bay.—Unión de dos mares.—El pantalán de Santa Cruz.—Mi amigo Junquitu.—Madrugada del 1.° de Julio.—Carromatas.—Palos y atasques.—De Magdalena á Majayjay.—El río Olla.—Recuerdo á D. Gustavo Tóbler.—Una noche en Suiza.—Proyectos.
En la madrugada del 30 de Junio de 187…, dejé los incómodos asientos de un desvencijado sipan, tomando el que dicen camino—por más que no sea ni aun vereda,—que dirige al modesto embarcadero que en la margen del Pasig, y al pié del magnífico puente colgante, tienen los vaporcitos que hacen la carrera entre Manila y la provincia de la Laguna.
Instalado en la cámara de popa, mediante cuatro pesos, que fueron canjeados por un tarjetoncito amarillo y grasiento por el uso, principió la maniobra de largar. Silbó el vapor, desatracamos, y sorteando numerosas bancas zacateras, pusimos rumbo contra corriente, á la laguna de Bay.