El caballo, entonces, mandó un par de patadas, se estremeció enterito, y se agachó a la furia, como alma que se la lleva el diablo.

Así salvé el pantano. Y apenas gané la opuesta banda, un alarido fiero y triste como llanto de mujer rajó la noche y se apagó en el monte...

Y fuí a sujetar en casa de don Vallejos.

Tuvieron que bajarme del caballo. Me manaba, del sofocón, sangre de las narices.

Esa había sido la viuda, pues, señor... Diz que así se presenta. Que a ocasiones en forma de perro negro o de pájaro; a ocasiones es un burrito que está como pastando, al disimulo... ¡Y no bien lo ventajó el jinete, ya también se le trepó en las ancas y le echó los brazos!"


LA MULA ANIMA

Es una leyenda del bajo pueblo que va perdiendo su cariz fantástico.