ZULIMA. Tú
me has de acompañar con él.

ADEL. ¿Así al esposo abandonas? 15
¡Un Amir, señora, un Rey!

ZULIMA. Ese Rey, al ser mi esposo, me prometió no tener otra consorte que yo. ¿Lo ha cumplido? Ya lo ves. 20 A traerme una rival marchó de Valencia ayer. Libre a la nueva sultana mi puesto le dejaré.

ADEL. Considera….

ZULIMA. Está resuelto. 25 El renegado Zaén, el que aterra la comarca de Albarracín y Teruel, llamado por mí ha venido, y tiene ya en su poder 30 casi todo lo que yo de mis padres heredé, que es demás para vivir con opulencia los tres. De la alcazaba saldremos 35 a poco de anochecer.

ADEL. Y ese cautivo, señora, ¿te ama? ¿Sabes tú quién es?

ZULIMA. Es noble, es valiente, en una mazmorra iba a perecer 40 de enfermedad y de pena, de frío, de hambre y de sed: yo le doy la libertad, riquezas, mi mano: ¿quién rehusa estos dones? ¡Oh! 45 Si ofendiera mi altivez con una repulsa, caro le costara su desdén conmigo. Tiempo hace ya que este acero emponzoñé, 50 furiosa contra mi aleve consorte Zeit Abenzeit: quien es capaz de vengarse en el Príncipe, también escarmentara al esclavo, 55 como fuera menester.

ADEL. ¿Qué habrá escrito en ese lienzo con su sangre? Yo no sé leer en su idioma; pero puedo llamar a cualquier 60 cautivo….

ZULIMA. Él nos lo dirá,
yo se lo preguntaré.

ADEL. ¿No fuera mejor hablarle
yo primero, tú después?