DON MARTÍN.—DON PEDRO
MARTÍN. Don Pedro Segura, seáis bien venido.
PEDRO. Y vos, don Martín Garcés de Marsilla, 180
seáis bien hallado: tomad una silla.
(Siéntase don Martín, mientras don Pedro va a tomar su espada.)
MARTÍN. Dejad vuestra espada.
PEDRO (sentándose). Con pena he sabido
la grave dolencia que habéis padecido.
MARTÍN. Al fin me repuse del todo.
PEDRO. No sé….
MARTÍN. Domingo Celladas….
PEDRO. ¡Fuerte hombre es, a fe! 185
MARTÍN. Pues aun a la barra le gano el partido.