TERESA.—DON PEDRO, ISABEL
TERESA. Señor, acaba de preguntar 160 por vos don Martín, el padre de don Diego.
ISABEL (aparte). ¿Si sabrá?…
TERESA. Como es enemigo vuestro, le he dejado en el zaguán.
PEDRO. A enemigo noble se abren 165 las puertas de par en par. Que llegue. (Vase Teresa.) Ve con tu madre.
ISABEL (aparte). Ella a sus pies me verá llorando, hasta que consiga vencer su severidad. (Vase.) 170
ESCENA IV
DON PEDRO
Desafiados quedamos al tiempo de cabalgar yo para Monzón: el duelo llevar a cabo querrá. Bien.—Pero él ha padecido 175 una larga enfermedad. Si no tiene el brazo firme, conmigo no lidiará.